Una de las quejas más comunes de la gente que intenta perder peso es el hambre constante. Pero hay formas de gestionar esa sensación mucho mejor que otras. La organización de las comidas importa más de lo que la gente cree.La proteína en cada comidaSi cada comida tiene una fuente de proteína de calidad, el hambre entre horas es mucho más manejable. El desayuno no es solo tostadas, la merienda no es solo fruta.El papel de la fibraLa fibra ralentiza la digestión y aumenta la saciedad. Verduras, legumbres, frutas enteras, cereales integrales. Son alimentos de alto volumen y pocas calorías. Un plato grande de ensalada con proteína es mucho más saciante que la misma cantidad de calorías en galletas.La preparación con antelaciónDedicar dos horas el domingo a preparar comida para la semana reduce enormemente las decisiones difíciles del día a día. Cuando llegas cansado y con hambre, si tienes comida preparada comes bien. Si no tienes nada, pides pizza.Un ejemplo de día en déficit sin pasar hambreDesayuno: yogur griego 200g, avena 50g y fruta. Unas 400-450 calorías. Comida: proteína 150-200g, carbohidrato y verdura abundante. Unas 500-600 calorías. Merienda: requesón o huevo duro y fruta. Unas 150-200 calorías. Cena: proteína y verdura. Unas 350-450 calorías.Total entre 1.400 y 1.700 calorías. Para alguien con un gasto de 1.900-2.200 calorías, eso ya es un déficit adecuado sin hambre real.Calcula tu gasto calórico con nuestra herramienta y diseña tu distribución de comidas con números reales.